
Primero: qué es normal y qué no lo es
El reemplazo total de cadera es una de las operaciones más frecuentes y más exitosas de nuestro tiempo. Casi el 96 % de los pacientes se declaran satisfechos con su nueva cadera, incluso 16 años después de la cirugía. Sin embargo, un grupo más pequeño, de entre el 12 % y el 18 % según el estudio, tiene algún grado de dolor continuo, que la mayoría de las veces se atribuye al componente femoral: el vástago que se asienta en la parte superior del fémur, el hueso del muslo.
Un reemplazo de cadera (en inglés) debería pasar a ser una parte discreta de su vida. Las molestias, la hinchazón y la fatiga muscular son esperables en las primeras semanas y pueden tardar unos meses en desaparecer por completo. Lo que no es normal: un dolor que persiste mucho más allá de los primeros meses de recuperación, un dolor que empeora en lugar de mejorar, o un dolor nuevo que aparece después de una temporada sin molestias. Cada uno de esos patrones tiene una causa, y una evaluación moderna la encuentra en la mayoría de los casos. "Dele más tiempo" es un consejo razonable a las tres semanas; al año, no es un diagnóstico.
Los cirujanos dividen las causas en dos grupos. Las causas intrínsecas provienen del interior de la articulación: problemas con el implante en sí. Las causas extrínsecas provienen de los tejidos que rodean un implante perfectamente fijado y bien posicionado, y a menudo pueden tratarse con medidas conservadoras, sin necesidad de un quirófano. La distinción importa, y por eso la evaluación está diseñada para hacerla. A continuación, las diez causas que el Dr. Morton busca, ordenadas aproximadamente desde el implante hacia afuera.
Causas 1 a 5: problemas con el implante en sí
Estas cinco causas intrínsecas se descartan primero, porque cada una puede costarle hueso, función o ambas cosas si pasa desapercibida mientras todos esperan.
Causa 1: Aflojamiento
La unión entre el implante y el hueso falla con el tiempo, a menudo porque las partículas de desgaste disuelven el hueso circundante (osteólisis); a veces poco después de la cirugía, a veces años más tarde. El lugar donde duele señala qué componente está afectado: un cotilo (la copa) aflojado suele causar dolor en la ingle y el glúteo, mientras que un vástago aflojado produce dolor en el muslo y, a veces, en la ingle. El patrón clásico es dolor con los primeros pasos después de estar sentado, que empeora con la actividad. Intervienen muchos factores: el ajuste y el tamaño de los componentes, cuánta actividad con carga de peso le exige usted a la cadera y su edad. Cuáles se aflojan con más frecuencia, si los implantes cementados o los no cementados, sigue siendo una pregunta abierta en la investigación. La comparación de imágenes, junto con una historia detallada de su actividad y de su dolor, suele resolver el diagnóstico, y la solución es normalmente la cirugía de revisión (en inglés).
Causa 2: Infección
Toda cirugía conlleva riesgo de infección, desde una infección superficial de la incisión (celulitis) hasta una infección profunda alrededor del propio implante: una infección periprotésica. La infección profunda es poco frecuente, afecta a menos del 1 % de los reemplazos de cadera, pero nunca se resuelve por sí sola y puede aflojar un implante que, de otro modo, estaría firme. Puede ser llamativa (calor, hinchazón, secreción por la herida, fiebre) o mantenerse latente durante meses sin otra señal que un dolor sordo y constante, incluso en reposo y por la noche. El riesgo es mayor con obesidad, diabetes mal controlada, artritis reumatoide, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y depresión. Todo reemplazo de cadera doloroso se estudia para descartar una infección, sin excepciones.
Causa 3: Inestabilidad
Unos componentes colocados fuera de la zona segura, o unos tejidos blandos debilitados, pueden permitir que la cabeza (la bola) se subluxe o se luxe, es decir, que se salga de su sitio. Los pacientes describen que la cadera "se les va", que hace un chasquido o que ya no confían en ella. Entre los factores que contribuyen están la posición del implante, los problemas de columna que cambian la forma en que se mueve la pelvis, otras enfermedades y, después de un reemplazo por abordaje posterior, no haber seguido las precauciones de movimiento de las primeras semanas. Fortalecer el tronco y los músculos de la cadera mejora la estabilidad en los casos más leves; la inestabilidad recurrente a menudo requiere una revisión para corregirla.
Causa 4: Fractura
Una fractura periprotésica (una rotura del hueso alrededor del implante) suele producirse tras una caída y causa un dolor nuevo y repentino que necesita atención inmediata. Pero también pueden aparecer fracturas sin ninguna lesión: las fracturas por insuficiencia son pequeñas fracturas por estrés que se desarrollan cuando un paciente que acaba de retomar la actividad le exige al hueso más de lo que todavía puede soportar. Como una cadera nueva cambia la forma en que la carga se transmite a través de la pelvis, pueden ocurrir lejos del implante, en la rama del pubis o en otra parte de la pelvis, y producir un dolor de cadera, de muslo o de pelvis sin explicación aparente. Los estudios de imagen las detectan; muchas sanan con reposo y carga de peso protegida, mientras que algunas requieren una cirugía de fijación.
Causa 5: Reacción al metal
Los pares de fricción metal-metal —un diseño descontinuado (en inglés) del que se esperaba que durara más y que, en cambio, falló antes de tiempo— y la corrosión en la unión entre la cabeza y el vástago pueden liberar partículas metálicas que inflaman el tejido circundante y causan dolor y acumulaciones de líquido. Los análisis de sangre miden los niveles de iones metálicos, y unas imágenes especializadas miden el grosor y el volumen del revestimiento articular inflamado, de modo que la reacción se detecta mucho antes de que una radiografía común muestre algo. El tratamiento es la revisión con componentes que el cuerpo tolere. Los pacientes que sospechan una sensibilidad al metal (en inglés) merecen esta evaluación, no palabras tranquilizadoras.

Causas 6 a 10: dolor alrededor de un implante bien fijado
Con la misma frecuencia, el implante está bien y lo que falla es algo a su alrededor. Estos diagnósticos extrínsecos pasan desapercibidos precisamente porque la radiografía se ve perfecta, lo que tranquiliza a todos menos al paciente. La buena noticia: la mayoría responde al tratamiento conservador.
Causa 6: Pinzamiento y tendinitis del psoas ilíaco
El tendón del flexor de la cadera puede rozar contra el borde anterior del cotilo y causar dolor en la ingle al levantar la pierna de forma activa: subir escaleras, bajarse del auto. El tamaño de los componentes influye en la irritación de los tejidos blandos en general: los implantes demasiado grandes pueden estirar en exceso e irritar los tendones, mientras que los componentes demasiado pequeños dejan los tejidos blandos sin la tensión suficiente y aumentan el riesgo de luxación. El dolor puede afectar la ingle, la parte anterior de la cadera e incluso el muslo o el glúteo. La terapia física para estirar y fortalecer los músculos circundantes resuelve la mayoría de los casos; en ocasiones se necesita una revisión para recuperar un rango de movimiento sin dolor. Es uno de los diagnósticos que más a menudo se pasan por alto después de un reemplazo de cadera.
Causa 7: Síndrome de dolor trocantérico
El trocánter es la prominencia ósea que usted puede palpar en la parte externa de la cadera, y a su alrededor hay muchos tendones y bursas. Unos músculos glúteos tensos mantienen una presión constante sobre la zona, de modo que caminar, sentarse y acostarse sobre ese lado la agravan; además, el traumatismo y la inflamación de la propia cirugía pueden irritar la región, hasta hacer que casi cualquier actividad diaria duela. La terapia más una infiltración con corticoide resuelve la mayoría de los casos. Si la debilidad de la parte externa de la cadera persiste a pesar de la terapia, hay que evaluar la cadera en busca de un desgarro del glúteo medio: este músculo del glúteo es esencial para caminar con normalidad; un desgarro parcial es doloroso y uno completo provoca cojera.
Causa 8: Diferencia en la longitud de las piernas
Una diferencia real o percibida después de la cirugía puede sobrecargar la espalda y la pelvis, y causar dolor y una sensación de desequilibrio. Muchos casos se resuelven a medida que los músculos se adaptan; los que persisten merecen una medición, no palabras tranquilizadoras.
Causa 9: Dolor referido de la columna o de la articulación sacroilíaca
La artrosis lumbar y la estenosis se hacen pasar habitualmente por dolor de cadera: los nervios que bajan hacia la cadera se pinzan o se inflaman y suelen causar dolor en el glúteo y en la parte posterior del muslo, a veces con entumecimiento u hormigueo. La articulación sacroilíaca (en inglés) también puede referir dolor a la cadera cuando no se mueve correctamente. Y años de cojear por una cadera artrósica pueden dejar en la columna y en la pelvis problemas propios que solo salen a la luz una vez arreglada la cadera; por eso el Dr. Morton evalúa a la persona en su conjunto, no solo la articulación.
Causa 10: Irritación o lesión de un nervio
Ardor, entumecimiento o debilidad en el territorio de un nervio específico apuntan lejos de la articulación y hacia un nervio: alrededor de la incisión, más profundo en la pelvis o desde la columna. El ejemplo más común: el nervio cutáneo femoral lateral pasa cerca de la incisión de un reemplazo de cadera por abordaje anterior (en inglés) y puede estirarse durante la cirugía, dejando una zona entumecida en el muslo. El entumecimiento por sí solo suele ser inofensivo, pero un nervio seccionado puede, en ocasiones, formar un neuroma doloroso. Algunos cirujanos sacrifican este nervio de forma rutinaria en exposiciones más extensas; la técnica mínimamente invasiva del Dr. Morton está diseñada para protegerlo. Una exploración física dirigida determina qué nervio está implicado.
La evaluación sistemática: cómo se encuentra la causa
Encontrar la respuesta es un proceso de eliminación que se hace en un orden deliberado, no un encogimiento de hombros y una cita de control en seis meses. Empieza con su historia: cuándo comenzó el dolor, dónde se localiza y qué lo provoca. Un dolor presente desde el día de la cirugía apunta a una lista distinta que un dolor aparecido tras cinco años sin molestias; un dolor en la ingle apunta en otra dirección que un dolor en la parte externa de la cadera. Una exploración física manual acota más la lista antes de pedir una sola prueba.
Después, las pruebas confirman o excluyen cada sospecha restante, empezando por la infección: el único diagnóstico que nunca debe pasarse por alto. La Clínica de Revisión de Reemplazo de Cadera y Rodilla (Revision Hip & Knee Replacement Clinic, página en inglés) del Dr. Morton está organizada precisamente en torno a esta evaluación, con radiografía en el propio consultorio y acceso a resonancia magnética con reducción de artefactos metálicos, de modo que la mayor parte del estudio se hace en un solo lugar.
- Radiografías comparativas: las imágenes de hoy frente a sus primeras radiografías posoperatorias, en busca de migración del implante o de líneas radiolúcidas
- Análisis de sangre: VSG (velocidad de sedimentación globular) y PCR (proteína C reactiva), las pruebas estándar de detección de infección
- Aspiración de la cadera: se extrae líquido articular para recuento celular y cultivo cuando se sospecha una infección
- Niveles de iones metálicos en sangre: cuando se sospecha una reacción al metal o hay un par de fricción metal-metal
- Resonancia magnética con reducción de artefactos metálicos (MARS): ve los tejidos blandos alrededor de los implantes metálicos que una resonancia común no puede ver, incluido el revestimiento articular engrosado de una reacción al metal
- Infiltraciones diagnósticas dirigidas: se anestesia una sola estructura, como el tendón del psoas ilíaco, para confirmar que es el origen del dolor
- Evaluación de la columna y de la articulación sacroilíaca: cuando el patrón apunta por encima de la cadera y no a la cadera misma
Cuando todas las pruebas salen normales
Un grupo pequeño de pacientes, entre el 6 % y el 27 % en los estudios publicados, tiene dolor posquirúrgico persistente sin una causa estructural identificable. Eso es un hallazgo real, no un fracaso de la evaluación: significa que el implante está en buen estado, que se ha descartado la infección y que nada alrededor de la cadera está roto ni desgarrado. En esa situación, el dolor en sí se convierte en la afección que hay que tratar, y la derivación a un especialista en manejo del dolor es el siguiente paso correcto. Los médicos especializados en manejo del dolor son de verdadera ayuda con el dolor que no proviene del reemplazo de cadera, y una evaluación exhaustiva con resultados negativos es exactamente lo que les permite tratarlo con confianza.
Tratamiento según la causa, muchas veces sin cirugía
El tratamiento sigue al diagnóstico y, para varias de las diez causas, nunca pasa por un quirófano. El dolor trocantérico y la tendinitis del psoas ilíaco suelen responder a la terapia y a infiltraciones dirigidas. El dolor referido de la columna recibe tratamiento de columna, no cirugía de cadera. Las fracturas por insuficiencia a menudo sanan con reposo y carga de peso protegida. Las pequeñas diferencias percibidas en la longitud de las piernas suelen resolverse con tiempo y fortalecimiento, o con un simple ajuste del calzado. Recibir uno de estos diagnósticos es una buena noticia de verdad: significa que el implante está en buen estado y que la solución se mide en semanas, no en otra operación.
Cuando el problema es el implante en sí (aflojamiento, infección, inestabilidad, fractura o reacción al metal), el reemplazo de cadera de revisión (en inglés) realizado por un cirujano con formación de subespecialidad (fellowship) en artroplastia es una solución bien establecida. Los resultados son sistemáticamente mejores cuando la causa se encuentra pronto: se pierde menos hueso por un implante que se afloja, una infección es más fácil de erradicar y la cirugía en sí es menor. Observar una cadera dolorosa durante años no es una opción conservadora: por lo general, solo hace más grande la solución que al final será necesaria. Si le han dicho que no tiene nada pero el dolor dice lo contrario, una segunda opinión estructurada (en inglés) es razonable y habitual; traiga sus informes quirúrgicos y los registros de su implante si los tiene.
Dondequiera que se haya operado la primera vez, puede consultar al Dr. Morton. Si se encuentra en Hawái, puede verlo en una de sus cuatro clínicas o por video a través de Doximity. Si vive fuera de Hawái, empiece con una videollamada previa al viaje para revisar su historial e imágenes y planear el viaje. Como el Dr. Morton tiene licencia médica en Hawái, esa llamada no es una evaluación ni un tratamiento: la evaluación y el tratamiento comienzan en su consulta en persona en Hawái.

La versión en inglés de este artículo (Painful Hip Replacement) fue revisada médicamente por el Dr. Paul Norio Morton (MD, FAAOS, FAAHKS); última revisión: agosto de 2026. Esta página es su versión en español. Tiene fines informativos generales y no sustituye una consulta ni el consejo médico individual. Para su situación particular, programe una consulta.
